La forma en que la sociedad comprende la demencia tiene un profundo impacto en la vida de las personas que viven con ella y de quienes las acompañan y cuidan.
El Cuestionario de Sensibilización sobre la Demencia, cumplimentado por más de 800 personas de cinco países europeos, reveló un patrón común: muchas personas creen que un diagnóstico de demencia significa dejar de ser capaz, perder la independencia o dejar de poder contribuir a la sociedad. Estas percepciones siguen alimentando el estigma y la exclusión social.
Sin embargo, las experiencias compartidas por personas que viven con demencia, personas cuidadoras y profesionales muestran una realidad diferente.
Un diagnóstico puede cambiar la vida cotidiana, pero no borra la identidad de una persona. Quienes viven con demencia siguen teniendo relaciones, emociones, preferencias, capacidades y aspiraciones. Siguen tomando decisiones, disfrutando de momentos significativos y contribuyendo a sus familias y comunidades.
Reducir el estigma empieza por reconocer esta realidad. Cuando vemos primero a la persona y no al diagnóstico, creamos oportunidades para la inclusión, la participación y el respeto.
Este es el primer mensaje de la campaña «Las historias importan. La evidencia importa.»
Durante las próximas semanas exploraremos cómo las interacciones cotidianas, el lenguaje, el apoyo a las personas cuidadoras y la creación de comunidades inclusivas pueden transformar la experiencia de vivir con demencia.
Juntos podemos construir comunidades donde todas las personas sean vistas, escuchadas y valoradas.
